Mindfulness

La práctica de la atención plena Mindfulness en Kenzen Salut en Terrassa

La atención plena es una habilidad muy sencilla que practicamos en nuestra vida cotidiana sin darnos cuenta de ello. “Mindfulness es la conciencia que surge al prestar atención de forma intencionada al presente, momento a momento sin juzgar la experiencia” (Jon Kabat-Zinn). Mindfulness nos ayuda a estar presentes, a vivir intensamente el aquí y ahora, el único momento real que existe.

Se trata de una práctica que podemos utilizar para aprender a conocernos mejor, para regular nuestras emociones y nuestra respuesta al estrés. La práctica de la atención plena aumenta la capacidad de concentración, abre la puerta a la serenidad permitiéndonos tomar conciencia de la realidad tal como es.

Una buena parte de nuestras dificultades tienen que ver con la incertidumbre, con la imposibilidad de controlar los acontecimientos que rodean nuestra vida. Esta imposibilidad, que reconocemos pero nos cuesta aceptar, y el gran número de exigencias y actividad en que estamos inmersos, son el origen de muchos tipos de malestar que a menudo toman forma de molestias físicas, ansiedad, irritabilidad, depresión, dificultades de concentración y, sobre todo, la sensación de vivir acelerados y de no llegar a todo.

Necesitamos reencontrar la conexión con nuestro interior que nos permita desplegar los recursos personales que tenemos a menudo olvidados. A través del entrenamiento Mindfulness, las personas aprenden a conocerse mejor y a responder de manera más adaptativa a situaciones estresantes, en lugar de reaccionar de manera automática.

 

Joana Mateu-Adrover

Licenciada en Psicología
Instructora oficial de Mindfulness

La práctica del Mindfulness nos puede ayudar a:

  • VIvir plenamente, apreciando el momento presente y facilitando la aparición de estados de ánimo positivos.
  • Comunicarnos de manera más efectiva, con amabilidad y empatía y compasión, mejorando así las relaciones interpersonales y la relación con uno mismo.
  • Reducir la ansiedad y los efectos físicos del estrés, accediendo a un mayor nivel de calma y estabilidad.
  • Tomar más conciencia y tener mejor comprensión del contexto de nuestras experiencias y de los demás.
  • Gestionar con eficacia el estrés, las emociones y el dolor.
  • Sentirnos timoneles de la situación que vivimos y, en general, de nuestras vidas, en lugar de vivir en piloto automático o de forma reactiva.

 

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